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¿Deberían los padres asustarse si ven a las niñas jugar con carritos y a los niños con muñecas?

Una especialista explicó que el juego es la actividad más importante y básica en la vida de los niños.
El Día del Niño se celebra cada tercer domingo de agosto.

Desde que los niños son pequeños les transmitimos cómo deben ser: los varones deben ser fuertes y valientes; mientras que las mujeres tiernas, sensibles y educadas. Los niños jugarán con muñecos robustos, de peleas y con carros; mientras que las niñas jugarán con muñecas, haciendo tareas de la casa, dándoles de comer, sin pensar que quizá les provoque jugar con juguetes del otro sexo.

Pero, ¿cómo le podríamos decir a nuestros hijos que no juegue a la cocinita, si el mejor chef del peruano es hombre? ¿Cómo decirle a una niña que no juegue con autos, si las mujeres también manejan incluso hasta camiones? Hortensia Dreyfus, docente de psicología de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), responde estas interrogantes.

Se ha demostrado que cuando se deja a los pequeños jugando en un ambiente sin condicionantes, como las ludotecas, hacen un uso indiscriminado de los juguetes. Por lo tanto, ya es hora de que los adultos se concienticen de que los juguetes no tienen sexo, que son ellos y no los niños, quienes marcan los estereotipos sexistas. "El juego es libre y espontáneo y así lo debemos comprender. Los estereotipos de género desaparecen si se deja que los niños jueguen libremente y genuinamente", comentó la especialista.

Para Dreyfus, el juego y los juguetes contribuyen al desarrollo integral del niño en todas las áreas de la personalidad: intelectual, física, social y emocional o afectiva. "Estimula el desarrollo y la coordinación del cuerpo, desarrolla estructuras mentales, la creatividad y favorece el equilibrio afectivo. Es un medio de expresión y socialización, por lo que deberíamos proporcionarles indistintamente juegos y juguetes lo más variados posible, para que sean ellos y no los prejuicios sociales, quienes elijan con qué y a qué quieren jugar".

Explicó que el juego es la actividad más importante y básica en la vida de los niños, ya que, además de que les resulta muy divertido, ayuda a su desarrollo de manera integral. Es decir, desarrolla al área cognitiva, física, motor, social, emocional y el lenguaje. Es tan importante como la educación, la alimentación o la salud. "Debemos romper esas barreras y estimular su curiosidad por lo desconocido, lo nuevo. Fomentar nuevas capacidades psicológicas, manuales, físicas e intelectuales no solo favorecerá la convivencia entre sexos, sino que además enriquecerá a los niños como personas".