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Lima con vacaciones forzadas para librar a cumbre APEC del infernal tráfico

Con el "feriado APEC", las avenidas están libres para que presidentes como Barack Obama, Vladimir Putin y Xi Jinping viajen del aeropuerto a su hotel en apenas veinte minutos.
El Gobierno de Perú decretó el denominado

Lima, una ciudad habitualmente colapsada por su caótico tráfico, ofrece hoy, al inicio de las reuniones de la cumbre de líderes del Foro Económico Asia-Pacífico (APEC) una inusual imagen de tranquilidad en sus calles gracias a las vacaciones forzadas impuestas sobre sus diez millones de habitantes.

El Gobierno de Perú decretó el denominado "Feriado APEC", cuatro días libres consecutivos, del 17 al 20 de noviembre, para que gran parte de los limeños viaje fuera de la capital y sus calles descongestionadas permitan garantizar la seguridad y organización de una reunión que congrega a más de una veintena de presidentes.

Tres de esos cuatro días son "no laborables compensables", lo que obliga a los trabajadores a recuperarlo posteriormente con horas extra no remuneradas, aunque la mayoría de las empresas opta por descontárselos a sus empleados del período de vacaciones.

 El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, habla junto a José Luis Noriega, presidente de la Sociedad de Comercio Exterior de Perú (Comexperú), durante la ceremonia de clausura de la IX Cumbre Pyme del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC).

Con las oficinas cerradas y los colegios vacíos, las avenidas están libres para que dignatarios como los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama; de Rusia, Vladimir Putin; o de China, Xi Jinping, viajen del aeropuerto a su hotel en apenas veinte minutos, cuando en hora punta de un día normal puede tomar hasta dos horas.

En sus trayectos por Lima no escucharán la rutinaria sonata de claxon para pedir paso en cada semáforo a los pacientes policías que dirigen el tránsito, ni tampoco verán los destartalados microbuses atiborrados de personas, con un cobrador que "canta" a gritos la ruta mientras asegura que aún hay espacio para más gente. EFE