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Tragedia en VES: el dramático testimonio de los familiares de las víctimas

Vecinos afectados por la deflagración ocurrida ayer en Villa el Salvador narraron los momentos de terror que vivieron la mañana del jueves 23 de enero y la pesadilla que hoy tienen que enfrentar por la pérdida de sus familiares.

Han pasado más de 24 horas de la emergencia registrada en Villa el Salvador por la fuga de gas de un camión cisterna y posterior deflagración en el cruce de la avenida Pastor Sevilla con Villa del Mar.

El panorama es desolador en esta zona y el dolor de las familias se hace cada vez más grande. Muchos de ellos han perdido a sus hijos, nietos, primos y hermanos, mientras que otros aún esperan con esperanza la recuperación de sus seres queridos.

Capital recorrió la zona de la emergencia y recogió algunos testimonios de los afectados.

Una familia devastada

Los esposos Nisso Adolfo Oliva Meza y Jenny Gómez Miranda estaban tomando desayuno la mañana del jueves 23 de enero de 2020, cuando de pronto fueron sorprendidos por la fuga de gas del camión cisterna.

Según cuenta su primo, ambos salieron de su casa a ver qué sucedía y al darse cuenta de la emergencia intentaron evacuar. Sin embargo, antes que pudieran alejarse, el fuego los alcanzó.

Nisso Meza lleva a su hijo de dos años en brazos y Jenny iba de la mano con su pequeña de 7 años. Esta última falleció ayer tras no resistir la gravedad de sus heridas.

“De la noche a la mañana, estaban tranquilos tomando desayuno y como escucharon que había bulla, bajaron y vieron que el gas estaba saliendo. Ellos han tratado de correr a otro lado y justo cuando salen a la puerta es ahí donde revienta. Él iba con su bebito, y su señora también, ahí es que los ha agarrado”, comentó.

Ambos siguen en cuidados intensivos y su pequeño de 2 años está aún en observación. Hoy el menor despertó en el hospital, pero aún sigue entubado pues no puede respirar por sí solo.

“Es un dolor tremendo, aún estamos en shock todos los familiares. Es una familia entera (…) No podemos asimilar lo que ha pasado, parece que estuviéramos en un sueño, quisiéramos despertar”, relató el primo sumamente conmovido.

La mujer que perdió a su hija y a su nieto en un solo día

Marcela Navarrete tenía a tres de sus hijos graves en el Hospital de Emergencias de Villa el Salvador y ayer se enteró el fallecimiento de la mayor de ellos: María Ambrosio Navarrete (42).

Su nieto de iniciales A.P.A y de solo 9 años también dejó de existir producto de sus severas lesiones. Ahora su hermanito de solo 7 meses lucha por recuperarse, aunque afortunadamente su diagnóstico es estable.

“Estoy destrozada, pero tengo que soportarlo por mi nieto tengo que aguantar. Mi hija era buena chica. Eran muy pegados, este mes se iba a ir a Ayacucho, mucho le gustaba viajar ”, comentó.

Ella cuenta que sintió explosiones en al menos tres oportunidades, “como si se tratara de una bomba”. “Mis hijos me llamaron, me dijeron ‘sal, sal, sal’”, recuerda.

Ahora Marcela debe enfrentar la pérdida de dos de sus parientes más queridos. El sepelio de ambos será cubierto por la empresa en la que trabajaba su hija de 42 años.

Los tres hermanitos que luchan por su vida

La tragedia también alcanzó a la familia de Cecilia Tello. Sus tres sobrinos de 4, 7 y 13 años se encuentran graves en el Hospital del Niño y recientemente fueron sometido a una operación.

Los pequeños fueron sorprendidos por la deflagración en el tercer piso de su vivienda y Cecilia no pudo llegar a tiempo para salvarlos. “Yo llegué cuando la casa ya se estaba quemando. Vivían en el tercer piso. Yo le dije a su abuelo que sacara a mis sobrinos y me dijo ya se están quemando arriba. Mi impotencia fue que no pude entrar (a rescatarlos) porque me sacaron”, relató.

La mayor de ellos (13) fue quien ayudó a evacuar a su hermanita de solo 4 añitos. El segundo, de apenas 7 años, logró salir de la vivienda tras pedir ayuda a una inquilina, que no dudó en auxiliarlo.

Olinda Chávez, la heroína en esta historia, cuenta que el pequeño llegó hasta ella a pedir ayuda, pues estaba ardiendo en llamas. No obstante, en su intento por auxiliarlo y echarle agua, se quemó las manos casi por completo.

“Nosotros éramos inquilinos. Recién nos habíamos mudado desde San Juan de Lurigancho. Solo logramos salir con el niño de 7 años. Era un niño que apareció de repente pidiéndonos ayuda. Llegó solo. Le sacamos toda la ropa que estaba quemada y le echamos agua. En el momento que traté de echar agua a la cabecita supongo que ahí se me pegó el fuego a la mano”, relató.

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