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Famosos que se hicieron cirugía plástica en las orejas

La otoplastia ocupa el décimo puesto entre las intervenciones de cirugía estética que más se realizan.

Fuera complejos. Hoy, son muchas las personas que deciden pasar por el quirófano para retocarse las orejas. De hecho, la otoplastia ocupa el décimo puesto entre las intervenciones de cirugía estética que más se realizan, según el Estudio Global de Procedimientos de Cirugía Estética y Cosmética elaborado por la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (Isaps).

Este trabajo refleja que en 2011 se sometieron a esta intervención 167.772 personas.

El futbolista galés Gareth Bale, uno de los fichajes más caros de la historia del fútbol, también se ha sometido a una otoplastia.

Según publicaba el diario británico “Daily Mail” el pasado verano, mientras sus compañeros se relajaban en Dubai o acudían a fiestas en el Mediterráneo, el centrocampista se registraba en la clínica británica de un reputado cirujano plástico.

Pero el atlético futbolista no ha sido ni mucho menos el único personaje conocido en tomar tal decisión. Como publicaba “Diario Médico” en su edición digital, el jugador del Fútbol Club Barcelona Dani Alves, la cantante mexicana Thalía o el mismísimo actor Brad Pitt también se han sometido a esta técnica quirúrgico-plástica.

La otoplastia es la cirugía que conlleva la reparación del pabellón auricular, tanto si es por un accidente como si se trata de una deformidad estética”, explica Néstor Galindo, otorrinolaringólogo del Hospital Ruber Internacional de Madrid (España).

El doctor Galindo comenta que son los niños con las denominadas "orejas de soplillo" quienes más recurren a esta intervención.  El especialista señala que lo más habitual es que sean niños de entre cinco y siete años, aunque, según indica, con cuatro años ya se puede operar,  pues a partir de esa edad la oreja no va a crecer mucho.

"Sin embargo, los adultos que se someten a una otoplastia, generalmente lo hacen debido a las secuelas de algún accidente. Un accidente de tráfico o el mordisco de un perro y la consiguiente pérdida de parte del pabellón auricular son algunos ejemplos", destaca el facultativo.

De hecho, aunque el motivo más frecuente para recurrir a la otoplastia es corregir las orejas que están excepcionalmente separadas del lateral de la cara, esta intervención quirúrgica también se emplea para reducir su tamaño o para reconstruir los pabellones auriculares.

El doctor Galindo subraya que el resultado de la operación es “permanente”. Se trata, además, de una intervención “indolora, es decir, que no duele después de operarse y el paciente se puede incorporar a la vida normal en un plazo de tres o cuatro días”, expresa.

No obstante, es necesario tener ciertas precauciones durante el periodo postoperatorio.
“Hay que evitar que se formen hematomas en el pabellón auricular”, advierte el especialista.

Así, durante los primeros quince días tras la intervención quirúrgica hay que procurar no darse golpes en la oreja y tener cuidado para no rozarse demasiado con la almohada al dormir, apunta. No obstante, el otorrino afirma que "con un protector de plástico o un gorro de baño y un algodón puesto para evitar el trauma, es suficiente".

Asimismo, Galindo explica que tras la intervención queda una pequeña cicatriz pero no se ve, ya que se opera por detrás del pabellón auditivo.

De igual manera, los especialistas de la Clínica Universidad de Navarra (norte de España) revelan que una intervención de otoplastia "suele durar entre dos y tres horas, aunque en casos complejos puede llevar más tiempo".

Aunque la técnica empleada depende del problema concreto, por lo general, se realiza “una pequeña incisión en la parte posterior de la oreja, para exponer el cartílago auricular, y después se esculpe el cartílago y se dobla hacia atrás. Se pueden emplear puntos internos para mantener la nueva forma”, precisan.

No obstante, en algunas ocasiones puede resultar necesario “extirpar parte del cartílago para obtener una oreja más natural. Finalmente, se extirpa una cuña de piel de la parte posterior de la oreja y la cicatriz resultante de la otoplastia queda disimulada en la parte de atrás”, exponen.

Aunque son los niños quienes con más frecuencia recurren a la otoplastia, algunos adultos también se deciden por este procedimiento.

“No es habitual porque generalmente las "orejas de soplillo" se operan de pequeño, pero tampoco es extraordinario que una persona con veinte o treinta años diga que está harta de la estética  que tiene y decida someterse a la cirugía plástica para resolver el problema”, concluye el doctor Galindo.

EFE