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Los Chichos: empezaron como trabajadores de limpieza y hoy son dueños de su propia pollería

¡El que persevera alcanza! Esta es la historia de los hermanos Pujay, dos emprendedores huanuqueños que hoy ven cristalizado el sueño de tener su negocio propio.

Una historia de éxito que se forjó desde abajo. Esta es quizá la frase que mejor describe el esfuerzo de los hermanos Jaime y Richard Pujay, que hoy ven cristalizado el sueño de tener su propia pollería.

‘Los Chichos’ es el nombre con el que decidieron bautizarla hace más ocho meses. Su local se ubica en pleno corazón de Magdalena y, en poco tiempo, ha logrado posicionarse y fidelizar clientes. Sin embargo, el camino no ha sido nada fácil.

Según Richard Pujay, fundador de este próspero negocio, tanto él como su hermano empezaron trabajando en una conocida pollería como trabajadores de limpieza.

Luego de unos años, y gracias a su gran carisma y versatilidad, lograron migrar a otras áreas en las que asumieron funciones de barman y ayudante de cocina y frituras.

Fueron en total 20 años de experiencia, en los que incluso tuvieron la oportunidad de viajar al extranjero a capacitar al nuevo personal de la cadena. “Como sabíamos todo el proceso del restaurante, nos mandaron a capacitar a Estados Unidos, luego a Chile y hasta aperturamos un restaurante en México en 2008”, precisó.

El gran salto

Pese al buen momento laboral que les tocó vivir, los hermanos Pujay decidieron dar el salto hace casi un año. Ambos renunciaron a sus puestos de trabajo para unirse y dar vida a Los Chichos.

“Como queríamos hacer algo nuestro, renunciamos. Ya teníamos más o menos un proyecto con mi hermano y un amigo más. Así se dio Los Chichos”, comentó.

Si bien en un primer momento tuvieron que lidiar con las obras realizadas por el municipio en los exteriores del local, ellos se las ingeniaron y hasta volantearon en las calles para hacer visible su negocio.

Y vaya que la respuesta del público ha sido por demás satisfactoria. Incluso, hubo algunos clientes de su antiguo empleo que, al enterarse de su nuevo emprendimiento, decidieron seguirlos.

La acogida ha sido buena, sin lugar a dudas. Sin embargo, Richard sabe que aún hay mucho por hacer. “Tenemos ocho meses allí. Hay días buenos y malos, pero seguimos adelante

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