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Ricardo Morán reveló por qué renunció a ser congresista tras reuniones con PPK

"Tenemos que desmariconizar tu campaña", fue la frase que terminó por convencerlo de no ser congresista. Además, criticó el nivel de debate en el Congreso y las prohibiciones a las que tenía que someterse.

 En entrevista para Capital, el director y productor, Ricardo Morán, reveló detalles contados en su primer libro, “Todo está bajo control. Anécdotas del éxito y del fracaso”, en el cual da a conocer cuando estuvo a punto de lanzarse como congresista, pero una serie de cosas terminaron por decepcionarlo y renunciar a algo que ya estaba casi a punto de concretarse.

Tras ser convocado para el partido de Pedro Pablo Kuczynski (PPK), Ricardo Morán mantuvo reuniones con asesores e incluso con el propio PPK en su vivienda. Participó en mítines, actividades dentro y fuera del Congreso, pero terminó desistiendo de esta campaña, únicamente por los políticos, quienes le pidieron que dejara de opinar sobre ciertos temas y no participar como activista, siendo la frase “tenemos que desmariconizar tu campaña", la cual termine por convencerlo que eso no era por él.

“Casi tuve número. Tuve tres meses de precampaña. Me desanimaron los políticos, la gente con la que tuve que trabajar. En el capítulo está todo contado con seudónimos, el único que aparece era PPK, porque tuve que reunirme con él en su casa para explicarle porqué quería aparecer en su lista y qué quería hacer. Yo ya estaba en ‘Yo Soy’”, afirmó el director durante entrevista con Mónica Cabrejos.

¿Por qué quería ser congresista? “Porque alguien me convenció que tenía una vocación pública porque había empezado mi activismo por varios temas, y sentía y sigo sintiendo que tengo una responsabilidad y tengo algo que hacer por mi activismo… Entonces como tenía esta movilización y gente que tenía en redes, me hablaron y me engañé a mí mismo, y dije ‘sí tengo una vocación pública y el mejor lugar era desde el Congreso’. Miren la idiotez, me la creí todita”.

¿Por qué renunció a esta idea? “Me llevaron a la casa de Pedro Pablo un domingo, él estaba en pijama, así nos recibió en la terraza. A partir de esa reunión siguieron una serie de coordinaciones a lo largo de tres meses. Hubo un momento que dijo no puedo más.  Me pidieron no hablar de religión porque estaba aliada con el partido, me llevaron al Congreso y me pareció nefasto la calidad del nivel de debate, y finalmente yo hice una actividad para la Cámara de Comercio LGBT y me dijeron ‘tenemos que desmariconizar tu campaña porque tienes que ser candidato para todos, no solamente para los LGTB”.