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La mujer vampiro de Barranco: Taxista sobreviviente cuenta cómo se salvó de ella

Nuevos testimonios confirmarían la existencia de la mujer que deambula por las noches en el sur de Lima.

La mujer vampiro de Barranco: Taxista sobreviviente a ataque cuenta cómo se salvó de ella

Nuevos testimonios sobre la mujer vampiro de Barranco convencieron al doctor Anthony Choy de la existencia de este misterioso ser que merodea en la capital. En conversación con Capital, Rodrigo, un taxista de madrugada, comentó cómo logró escapar de ser atacado por ella.

“Yo manejaba por el centro comercial La Rambla y vi una chica salir. Me pidió que la llevara a la plaza de Barranco. Su voz era como muy seria. Me di cuenta de que su cara era muy blanca y su cabello era muy negro, como si fuera una chica ‘metalera’. Ella me preguntó sobre mi familia, y me asustó porque me dijo que yo tenía una hijita de 4 años, y era cierto”, confesó el taxista.

“Comenzó a describir a mi hija. Me preguntó qué pasaría si ahora ocurriera un accidente y algo me pasara”, añadió.

Al darse cuenta de la extraña situación, Rodrigo trató de hacer que su pasajera se bajase. Fue a un grifo a llenar su tanque de gasolina, pero la pasajera no bajó. Al subir nuevamente a su vehículo y avanzar al hasta llegar al semáforo de Plaza Vea, a la altura de Tomás Marzano, vio por el retrovisor y se dio con la sorpresa de que había un perro rabioso en lugar de la mujer.

“Salí corriendo hasta llegar a una tienda que atiende 24 horas y ellos vieron salir al can, que ni siquiera abrió la puerta, sino atravesó el carro. Al revisar nuevamente mi vehículo, encontramos como arena o tierra en los asientos”.

 

El cadáver que encontró un policía en retiro

Juan, el nombre ficticio que eligió para reservar su identidad al ser un policía en retiro, contó que en el año 1984 aproximadamente, cuando estudiaba en La Guardia Civil, nos comunicaron que habían encontrado un cadáver al otro lado del cerro, donde actualmente se encuentra el cementerio Santa Rosa.

“En ese momento era un cadete que estaba de servicio y nos encontramos con el cadáver de una mujer blanca y de cabello lacio. Con una altura de 1.65 aproximadamente y que no llegaría a los 30 años”, explicó.

Lo extraño era que no tenía ningún signo de lesión y estaba boca abajo. “Cuando volteamos el cadáver, tenía una expresión de pánico, con la boca abierta. Alrededor de ella no había ninguna huella y eso era imposible, porque es arena y siempre queda marca”, apuntó.

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