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¿Es posible quedarse "atascado" durante un encuentro sexual?

Las historias de parejas atrapadas en medio del sexo vienen desde hace siglos. ¿Son todas ciertas?
Boston Medical Group Per

Puede sonar al guion de una comedia disparatada, sin embargo, varios casos registrados en la historia y las anécdotas de sufridas parejas dan cuenta de que el mito sobre quedarse “atascado” durante las relaciones sexuales tiene mucho de verdad.

Según el John Dean, médico de sexualidad en Reino Unido, este extraño fenómeno se conoce como "penis captivus" (pene atrapado) y ocurre cuando el pene se hincha gradualmente y los músculos de la base pélvica de la mujer se contraen por el orgasmo.  “Mientras esos músculos se contraen, el pene se atasca y se hincha aún más", explicó.

La única forma de librarse de este problema es cuando los músculos vaginales se relajan, el pene se descongestiona de sangre y el hombre puede retirarse.

No obstante, en un informe de BBC Mundo, el doctor hace una distinción entre penis captivus y la condición más común y grave conocida como vaginismus, en la que los músculos vaginales de la mujer se contraen involuntariamente, impidiendo el coito.

Lo cierto es que este extraño fenómeno ha sido relatado desde hace varios siglos, pero ha sido relacionado con el pecado o la brujería. Por ejemplo, en 1372, Geoffery de la Tour-Landry relató como un libidinoso llamado Pers Lenard "tuvo relaciones carnales con una mujer" encima del altar de una iglesia y que Dios "los ató firmemente a los dos esa noche", según explica BBC Mundo.

Más adelante en un manual de ginecología de 1933, el autor Walter Stoeckel especuló que el penis captivus sólo afectaba a las parejas que tenían relaciones sexuales ilícitas, pues el temor de ser descubiertos podía contribuir a fortalecer el espasmo muscular de la mujer.

En casos más recientes, como el incidente ocurrido en Kenia en 2012, el penis captivus ha sido atribuido a la “brujería” en países como Malawi, Zimbabue y Filipinas donde los afectados eran parejas adúlteras.  Sin embargo, ginecólogos alemanes en el siglo XIX analizaron varios relatos de penis captivus dentro del matrimonio.

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