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Eva Bracamonte revela cómo es la vida dentro de una cárcel de mujeres: "Se convirtió en mi hogar"

“Fue mucho más difícil salir de prisión que entrar. Quiero regresar para hacer un voluntariado”, dijo Eva Bracamonte, quien narró cómo sobrevivió dentro de una cárcel por tantos años.

Eva Bracamonte visitó los estudios de Capital, y durante una entrevista con Carlos Galdós, conversó sobre su nuevo libro titulado ‘Más allá del muro’, en el cual narra cómo es la vida dentro de una cárcel de mujeres.

Como ella lo dijo, “más allá de pensar si es justo o no”, Eva Bracamonte decidió hacerse cargo de lo que iba a afrontar durante ese tipo que iba a estar encarcelada cuatro años en el penal de Santa Mónica y encontrar tranquilidad para lo que venía.

Para Eva Bracamonte, las cárceles son utilizadas como “un castigo y almacén de personas”, pero nadie “ofrece mandar sicólogos”. Además, considera que en las cárceles de hombres existen lujos que no hay en las prisiones femeninas. Sin embargo, eso no fue impedimento para que ella pueda sobrellevar este proceso encarcelada, y poco a poco fue olvidando esta “pesadilla” con la convivencia junto a mujeres, que luego se convirtieron en su familia.

“En la cárcel de hombres tienes lujos que no hay en la cárcel de mujeres. No existe nada de eso, pero lo que sí creo que hay es la capacidad de hacer hogar, convertir una celda fría en un hogar, capacidad de cuidar del otro. Te hace olvidarte de tu propio drama y la pesadilla que estás viviendo, se convierte en una herramienta más de sobrevivir”, dijo.

Es esta convivencia y el apoyo recibido que causó en Eva Bracamonte la decisión de querer regresar al penal de Santa Mónica para hacer un voluntariado y escribir un libro sobre cómo es la cárcel general, donde nunca la rotularon por venir de una familia acomodada.

Estar encerrada le sirvió a Eva Bracamonte para darse cuenta que la vida en prisión es reducida, tanto en espacio como en horario. Sin embargo, aprendió que hay muchas cosas que realmente no necesita tener en su vida, cosas materiales. Y decidió mantenerse ocupada en talleres, haciendo manualidades, cuadernos, hasta el día de su libertad, el cual fue uno de los momentos más difíciles de su vida.

Para mí fue mucho más difícil salir de prisión que entrar, pertenencia, arraigo, hogar, amigas (…) Me ha tardado cuatro o cinco años saber cómo funciona la vida, la gente, la sociedad en donde vivimos”, agregó.

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