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Lima antigua: la ciudad de los balcones que aún podemos disfrutar en un paseo dominguero

Estas joyas arquitectónicas distinguieron a nuestra capital desde la época colonial. En esta galería puedes ver muchos de los balcones que aún quedan en buen estado, y leer una interesante entrevista con datos curiosos sobre los balcones. 

Hasta principios del siglo XIX, en Lima existían tantos balcones en la ciudad que las calles limeñas parecían estar suspendidas en el aire. Estas joyas arquitectónicas distinguieron a nuestra capital desde la época colonial, y la costumbre de construirlas continuó hasta bien entrada la etapa republicana. Sin embargo, hubo una época -a mediadas de 1950- en que los balcones fueron abandonados a su suerte y si no fuera por iniciativas aisladas y quijotescas, hoy no podríamos apreciar con tanta claridad los vestigios arquitectónicos de la etapa virreinal y republicana.  

David Pino es un investigador, que lleva más de 10 años recopilando activamente historias fascinantes y desconocidas en Lima. Por ello, la página web de Capital conversó con él para que nos dé mayores alcances de este apasionante tema.

- ¿Cómo podemos entender que en Lima todavía haya tantos vestigios de balcones de la época colonial y también de los inicios de la etapa republicana?

Hay que entender la arquitectura como el reflejo del pensamiento de cada época. Cuando recién se fundó la Ciudad de los Reyes, lo que hoy es Lima, los primeros vecinos que vinieron de Europa, tenían una fuerte influencia oriental y musulmana, debido a los casi 8 siglos de ocupación que la zona de Andalucía había sufrido por parte de los árabes, y eso había transformado sus costumbres y su arquitectura. La gente que vino a América y empezó a construir, lo que hizo en realidad fue evocar sus recuerdos de las casas o los solares que ellos ocupaban en España -y que ya tenían fuerte influencia árabe-. Entonces, los orígenes de los balcones en Lima, hay que encontrarlos en la influencia árabe sobre la zona de Andalucía y Sevilla, de donde fueron los primeros vecinos de Lima, en el Siglo XVI, a mediados de los años 1500.

- Cuando se habla balcones en Lima solo se hace distinción entre balcón colonial y republicano, pero quizá nos puedas explicar los estilos que predominaron en la Lima antigua.

En el Siglo XVI, cuando recién se fundó la ciudad, el estilo predominante era el renacentista, de fuerte influencia italiana, por tanto en aquella época estaba de moda los balcones abiertos. Luego en el Siglo XVII, ingresa un nuevo estilo, el barroco. Después, en el Siglo XVII, posterior a uno de los tantos terremotos que devastó la ciudad, se impondrá un nuevo estilo, llamado rococó, con fuerte influencia francesa.  El siglo XIX, se introdujo en la ciudad un cuarto estilo, llamado neoclásico, con elementos decorativos que evocan la antigua Grecia. A finales del Siglo XIX, aparecerá el estilo academicista, con influencia historicista, que buscaba volver al presente los estilos históricos, con una mezcla de detalles indefinidos que fue llamado estilo ecléctico, luego también el estilo neocolonial.

- ¿Es cierto -como suele suceder en nuestro país- que la primera persona que se preocupó realmente por el valor histórico de los balcones fue un extranjero?

La importancia de los balcones en Lima se lo debemos al profesor italiano de historia del arte, don Bruno Roselli, quien no solo se maravilló con los balcones sino dedicó su vida a preservarlos. Él encabezó una cruzada que fue vista como pintoresca y hasta quijotesca  -hasta inspiró una obra teatral escrita por Mario Vargas Llosa, titulada ‘El loco de los balcones’-. En esa época, se alzaron las voces de algunos patrimonialistas, pero una iniciativa estatal propiamente dicha no hubo hasta 1996, con la gestión del alcalde Alberto Andrade Carmona, con el programa ‘Adopta una balcón’, que alentó a las empresas privadas a proteger el patrimonio cultural a cambio de condonar impuestos.

- ¿Qué tan cierta es la historia de que Roselli no pagó el alquiler del local y en represalia el dueño quemó los balcones que él guardaba?

Hay una leyenda negra que fue creada para desmerecer su trabajo, y hacerlo quedar como una hombre incumplido. Un alumno de la Católica -donde Roselli dictaba clase- le ofreció un terreno de su padre en el Rímac para que el profesor almacenara los balcones que luego vendía, y muchos de los que recuperó hoy se encuentran en Lince, Jesús María o San Isidro. Un día el guardián del almacén, en una noche fría decidió prender unas maderitas, y lamentablemente el fuego se extendió y quemó los balcones de Roselli. Esto ocasionó una depresión muy grande en Roselli.

- ¿Entonces solo podemos resaltar la figura de Roselli y la gestión de Andrade como las únicos iniciativas por cuidar este patrimonio o hay más?

Tenemos la historia de Carlos Enrique Melgar, un abogado que compró muchos balcones y que hoy se encuentran en su casa en Punta Negra, donde ha logrado reunir balcones de casi todos los estilos.

(Texto y fotos: Frank López Guerrero)

En las visitas guiadas, que realiza el grupo Paseos Históricos por Lima, cada domingo, se puede encontrar zonas arqueológicas, residencias edificadas durante el virreinato, así como construcciones modernas, exuberantes parques, plazas y jardines, esculturas y monumentos erigidos para exaltar la memoria de los héroes nacionales, poetas, artistas o para recordar distintos pasajes de la historia de la ciudad.


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28/02/19 - Capital